domingo, 30 de noviembre de 2008





Esta soy yo, con el pelo tan cortito como las esperanzas. Aunque claro, nunca falta el mechón largo que decide sobresalir de entre la multitud para recordarnos que el temperamento no es igual a la arrogancia, más si se parece a la rebelde actitud.


Bone Appetite...

Crónicas de una semana agitada (Reflexiones de una cocinera)

Domingo
¿Qué será de los vaivenes de la duda
acaso en estos días?
Días en los que aún
no aprendés a perdonarte,
pero intuís el sentido del perdón.
Destinados días
de búsqueda ingrata.
En los que el mundo
te oscurece dos veces,
y en los que la soledad
te obsequia la tentación.
Creés por momentos
que todo trascenderá,
y verás, que sos demasiado joven
como para decidir cuando...

sábado, 29 de noviembre de 2008

Recuerdos de una Boca Negra

Ingredientes:
  • manteca pomada, 340g
  • azúcar, 100g
  • harina leudante, 7 cdas.
  • chocalate, 500g
  • femineidad, 150g
  • yemas, 7
  • esencia de menta, c/n

Sucede que un día, sin penas ni gloria, el impulso te lleva y la libertad te nace. Sin esperar más que confianza a cambio, desplegás todos tus utensilios y te ponés a cocinar. Resignificás una calle mientras el chocolate se funde ayudado por los instintos del vapor y la manteca baila al compás del azucar.

El misterio de la osadía, pensás, sólo puede compararse con la perfección de una yema, y añorás los momentos en que imaginabas que tu espontaneidad pordía salvarte de los avatares del destino. Sin embargo prendés el horno y esperás que la sutileza te caliente. Sabiéndote ingenua implorás a los cielos la verdad de la milanesa y tamizás la harina para que los grumos no empañen tu entereza.

Y cuando creés que es tarde, y sabés que los recuerdos sólo son buenos inventos, le das espacio a tu esencia femenina que huele a menta fresca.

Entonces, la percepción te llama y casi como protegiendo tus manos, apagás el horno y te entregás a tu costado más luminoso. El mismo que puede sentir en cada torta lo impredecible de la vida.

Como prepararlo: derretir el chocolate con la manteca en un baño de maría apagado (para que no se queme el chocolate). Por otro lado, mezclar el azúcar con las yemas y añadir el chocolate ya derretido. Por último, agragar las 7 cucharadas de harina, si es posible tamizadas, y la esencia de menta. Colocar en una placa para horno enmantecada y enharinada (o forrada con papel manteca) y cocinar a fuego medio algo así como 15 a 20 minutos, dependiendo claro, de la intensidad del horno.