jueves, 30 de abril de 2009

Toro salvaje



Tranquilos...no es otro informe colgado de la palmera. No voy a hablar de cine, no al menos en vivo y en directo. Intentaré evocar mi costado más ridículo para descubrir que necesitan los doce signos al transitar el polvo.
Manifestaré mi visión de cómo y por qué se sustentan los astros.
Transmitiré recetas intuitivas.
Será un orden vertiginoso.



Tal vez porque se trata de alimento, tal vez porque es la energía que transcurre Tauro es quién inicia el banquete.



Tauro, Toro salvaje


Este signo es tan básico como la tierra que engendra el alimento. Por lo tanto necesario y absoluto.
Abarcador como el placer de degustar, Tauro convida las sensaciones, se jacta del pecado capital haciendo uso y abuso del deleite. Es el único de todos que sabe dónde doblar para que el cuerpo y el alma se manifiesten destinados. Sabe de plantas y sabe de gente porque desde el jurásico no ha evolucionado.
Cuanto más, mejor.
Es abundancia,

Negritano avaricia

Solo verlos
para oler que traman.
Suculentos,
pretenciosos.

Seguro siempre lo mismo.

El cuerpo les sobrevive.
Si no hay sentidos no hay ritmo,
no hay aire que tragar.

Es su dogma físico,
su moral,
lo conservador de su mano,
la esperanza de los pobres.

Son sus grietas,
turbias y remanentes.
Son cristales
peligrosos y extinguidos.


Los hay que cocinan
Los hay que disfrutan
Son toros
sólo el rojo los moviliza.


Ingredientes para el Guiso de mondongo: En honor al taurino más fiel...¿qué esconderán sus ojos, lo mismo que sus veladas?
  • mondongo, 1 Kg
  • laurel, 2 hojas
  • sal grues, a gusto
  • sal y pimienta
  • porotos blancos, 300 g
  • cebollas, 3
  • morrón rojo, 1
  • morrón verde, 1
  • tomates, 6
  • aceite
  • pimentón, 1 cda.
  • ají molido, 1 cda.
  • extracto de tomate, 1 cda. (opcional)
  • caldo de verdura, 2 tazas
Cómo se hace: Limpiar bien el mondongo, hervirlo con sal gruesa, laurel y pimienta en grano por dos horas. Remojar los porotos 12 horas antes y cocinarlos hasta que estén tiernos. Picar las cebollas y los morrones, pelar los tomates. En una olla grande saltear el morron y la cebolla, luego agregar el tomate cortado en cubitos. Agregarle las hiervas, el extracto y el caldo de verduras y mezclar. Al cabo de 10 minutos incorporarle el mondongo cortado en tiras y los porotos. Cocinar 45 minutos a fuego lento para que se incorporen los sabores, rectificar los condimentos y servir.

"...que el arte no se pierda en sugestiones..."






miércoles, 29 de abril de 2009

doce recetas doce

Los escritores necesitamos de estructuras, esa es una verdad implacable que no resta la posiblidad de generar y elastizar los límites particulares. Por esto, en un día que debió ser gris, comprendí hacia donde caminaban mis pies. Por lo otro, se me ocurrió que los astros pueden fundirse en la poesía, la misma que puede derretirse en algún fuego sagrado. Tal vez, pensé, la globalización es tan vieja como el mismísimo oficio.
Si el arte fuera leyenda no quedaría entonces, ninguna duda.
Estaba acostada, viendo alguna serie y se me vino a la mente un estilo. Pensé en lo que él me dijo y observé el vapor. Apelé a mis esoterismos pasados sacando de la galera un hermoso conejo.
Ví como del cuerpo emanaron conocimientos malditos de ovbia procedencia y los agujeros que alguna vez dieron asco giraban empáticos con el universo.
Ya saben, me gustan las cosas que no son. Por esto me vino una idea a la cabeza.
Por lo otro, concebí un plan.
Doce signos doce. La exquisita perseverancia de los dioses.

martes, 28 de abril de 2009

La ingrata

1

Amanecían los noventa y las hombreras se resignaban. La convertibilidad convencida y convicta daba señales de vida y suponíamos que sobrevivir era lo máximo que podían concederte.

Ese puntito negro soy yo. Una de entre tantas, tan personal como entrañaban los roles, una sindicalista del alma. Podía estar ausente en dos lugares a la vez aunque por entonces demasiado expuesta. Y detrás de ese torbellino, el cine
...
Fuimos testigos intensos de un porvenir carente de ideas originales. Todo parecía más lento. No se si fue la siesta o el cosmos. Nacimos para recuperar conceptos y crecemos para transformarlos.
Someterme facilitaba las cosas pero insistí en mi rebeldía burguesa. Llena de frases inteligentes.
No tengo ni la menor idea cómo llegó a mis manos.

¿Qué hubiera sido de nosotras sin María Magdalena
Qué hubiera sido de Sex and the city sin Mujer bonita?
¡Qué película! ¡Qué ingrata que fui! Estuve a punto de volar los mapas. De no pontificar los excesos de la heroína.
¿Qué simbólico no? Digo, lo de la heroína.
Vaya paradoja
Cenicienta existe,
es prostituta.
No perdió un zapatito, sólo que la contradicción y el pelirrojo llaman bastante la atención.
Un día se levantó y bajó por la escalera de emergencia. Movió su trasero por el paseo de la fama jugándose la integridad por un par de estrellas que intuía fugaces. Tuvo una suerte improbable, valga la redundancia.
Jamás besó en la boca porque las putas tenemos códigos, diría. Es verdad el hada no era precisamente brillante.
Pero existe,
es un caballero.
Vaya paradoja.
Aparece tranquilo, como bailando un tango.
Creyendo que no hay persona capaz de espabilarlo.
Acepta el trato porque sabe que su destino es hacer justicia.
El príncipe ostenta canas y temor a las alturas.
Y si, detrás de una gran mujer hay un gran hombre.
Y no, no es soberbia.
Porque el amor no es el costo
es lo máximo que pueden concederte.


miércoles, 22 de abril de 2009

lo que viene...lo que viene...lo que viene


Próximamente...doce recetas doce


lunes, 20 de abril de 2009

De muros y otros lamentos

2

Se va acercando el puesto uno y recién en éste momento me percato de que es imposible pensar sólo en cinco mejores películas, porque es injusto con las que quedan fuera y además es sumamente complejo porque muchísimas han tocado profundo en mi. Entonces no me queda otra que hacerme cargo que este listado responde a los instintos de un particular instante en mi vida. Así que, siendo sincera, hasta acá no se de que película estoy hablando...Se que algunos están esperando Mujer bonita, pero si bien ha marcado una época de mi mortalidad, sólo ha corroborado que Cenicienta existe.
Por eso escucho voces que hablan de héroes, de personas que han decidido integrarse a su destino. Pero supongo que en mi simbología para ser un conquistador se requiere perseverancia y muchos malos momentos.

Cuando llueve, es domingo y no estás demasiado cerca de tu casa siempre hay una película que recorre tu sangre aunque no dependa de vos. Y es increíble cómo puede una metáfora (la palabra sin sinónimos) ser una señal.

Aparece allí "El último samurai" con Tom Cruise a la cabeza y aquella vieja simpatía en el corazon. Es un gran actor que comulga con su disparate. Todo lo hace posible
porque hizo de la contradicción su oficio.

"Algo nos tiene que conmover" dice el Capitán devenido Espíritu que se regocija en el campo de batalla. Es la última guerra -si no, no sería Hollywood- pero que más da! ya llegamos al retorno del círculo. Ya vibramos reconocimientos y supimos del alma. Ya dejó de importar si es un filme comercial o no. Sólo la historia tiene sentido, sólo las palabras expresan verdades. Y allá están, dos culturas abiertas a la entrega completa. Dos seres malditos purgando antiguos olores.

Y acá,
NOSOTROS
recibiendo toda esa información,
sacándole brillo.

"El hombre hace lo que puede hasta que se le revela su destino"
contesta el Capitán.

Y de verdad deseamos
que sea cierto.






Basado en hechos reales









martes, 7 de abril de 2009

Justo a Tiempo

3

Cuando tuve la feliz idea de embarcarme en un ranking de las cinco mejores películas de mi historia, supuse que sería tarea fácil, total vino es lo que sobra, pensé.
La primera, un clásico.
Pero las cuatro restantes se han convertido en un divague sin control. Cataratas de escenas acuden a mi mente en un torbellino de secuencias. Así es que me encuentro esperando que el instinto aparezca y me de la respuesta que tanto necesito. Además, me debo a mi público, lo se.
Hace unos días estaba convencida, sabía lo que quería para el puesto tres. Una película esperanzadora, como todo lo que me gusta contar. Dispuesta a embarcarme en el esfuerzo de escribir traté de ponerme en perspectiva. Sobrevinieron a mi imágenes de otra historia. De personajes totalmente opuestos. Y no dudé: las dos a la final.
Podríamos pensar al cine como religión. Y su eterno mandato nos obliga a despojarnos de las buenas costumbres. Ser un tanto anárquicos. Aunque más no sea que la conciencia resulte políticamente incorrecta.
Por esto es que Cristo y Hitler pueden compartir un tercer lugar oportuno.
Por esto "La última tentación de Cristo" y "La caída" son películas que no pueden evitarse. Y abruptas, fueron contemporáneas.
En qué mente, se preguntarán ustedes, puede convivir el antagonismo de una manera tan extravagante? En la mía. Porque, aunque trillado, de todo se aprende.
The last temptation of Chirst enfoca de cerca lo oscuro de quién es el hijo del Creador. La naturaleza más humana que se pueda ostentar. ¿Irónico no? Hablamos de la proyección de Dios en la tierra y hablamos también de la carne, y de los huesos.
Esto es Jesús según mi religión:

IRACUNDO
inseguro
Pecador
Profeta en todas las tierras
asustado
LOCO
e t e r n a m e n t e

Curioso: Ambas filmaciones muestran los últimos días de seres que, aún conociéndolos, despiertan presagios. Y casi en la mitad del relato todavía no se por qué estoy comparándolos.
La caída (o El hundimiento) es un film extraño y extremo. Lo dicen las distintas traducciones de su nombre. Es obvio que no son lo mismo. Una cosa es caerse y otra es hundirse. Depende, claro, cuanto de nuestra superficie esté en juego.
Se trata de cosas que te desnudan. Y se trata de que el actor que encarna al personaje, deje de ser para reflejar lo que cada hermano cinéfilo espera ver. Tarea ardua, pero intuyo gratificante. Está tan bien dirigida que se hace bastante difícil de digerir.
Es una película fatídica, porque te encontrarás sospechando algo de bondad.

A lo mejor, pensarás, pudo haber algo de arrepentimiento.
A lo mejor, considerarás algo de perdón.
Lamentarás su destino.
Comprenderás que alguien tiene que ser el malo de la película.


Compasión
(esa es la palabra que buscarás)