lunes, 15 de junio de 2009

No me achico ante nada

Parece ser que la fuerza del día y la de la noche aclama. No se si la realidad conlleva a la convocatoria o al revés, pero supongo que escorpio no se merecía una receta.
Estimulado por las vertientes que se manifestaban errantes, fiel a su estilo, complicó las cosas y nos hizo reír. Acumuló soberbia y rendición.
Increíble que no haya dejado de ser mi hermano mayor, incluso en los destinos de piedra.
No lo pueden evitar, su ética y moral van amarradas cómo malditas piezas de rompecabezas, en el fondo intuyendo que no son la misma cosa. Y otra vez nos toman el tiempo y el deleite conjura sobre nuestras espaldas.
Saben? No se puede clavar una estaca en el corazón a quién ya vio todo en la vida.
No claro, no merece una receta.
Merece dos.
Ingredientes para la fondue de chocolate:
Crema de leche, 600cc.
Chocolate semiamargo, 600 cc
Licor de naranja, 70 cc
Pequeñas delicias: fruta fresca, bolitas de menta, budines, quesos, merengue, dulce de batatas, etc.
En la caquelón (ollita para fondue) calentar la crema tratando que no hierva, sacarla del fuego y agregar el chocolate mezclando suavemente para que se funda. perfumar con el licor de naranja y servir en la mesa con las delicias.
Ingredientes para la fondue de queso para cuatro personas:
Un diente de ajo
Queso gruyere, 400 g
Queso emmental, 200 g
Queso fontina, 100 g
Vino blanco, 400 cc
Aguardiente de cerezas, un chorrito
Almidón de maíz, c/n
Pequeñas delicias, crotones, aceitunas negras, salchichas alemanas, papas, manzana verde, hongos frescos salteados, etc.
Frotar el interior del caquelón con el ajo, incorporar los quesos picados en cubos pequeños junto con el vino. Revolver continuamente con cuchara de madera hasta que la preparación sea homogénea. Incorporar el aguardiente de cerezas. Si en necesario espesar, agregar el almidón de maíz previamente hidratado en el aguardiente.
Servir con las pequeñeces.

Hasta acá llegué con vos Escorpio.
Por ahora...





miércoles, 3 de junio de 2009

Capitán de mar y guerra

Ya lo dijo M. L.

Que difícil hablar de mi. Pero bueno, la verdad es que me encanta.
Los piscianos somos máscaras. Nada es, aunque en esa contradicción la realidad parece algo más que sutilezas. De nosotros, el que no tiene mal carácter es porque finge.
Solemos hacernos la víctima (más que nuestros compañeros), poniendo cara de perro degollado conseguimos lo que nos pertenece. Así de simple.
Atención: nada es.
Sentimos remordimiento, terror, avaricia, envidia, celos, maldad, ira, soberbia, gula y muchas ganas de entrometernos. Maldecimos a quién sea bajo los baos del mosto. Recitamos nuestras memorias por las dudas hayamos muerto.
No somos buenos, no nos queda otra.
Y si, es el ego de la humanidad quién habla. ¿Qué pensaban?
Nos enseñaron a redimirnos y a contemplar el amanecer como la última porción del equinoccio. Nos dijeron que a nosotros nos tocaba quedar bien con dios y con el diablo y entonces supimos del cine.
La transición es nuestro don y yo tuve suerte. Luego de algún discurso inapropiado el ecosistema se adapta y nosotros pedimos disculpas.
Depende de nuestra soledad el estado del tiempo y la obviedad se hace presente siempre estimulada por las luces de neón. Los mapas están trazados en el interín del viaje que jamás realizaremos, pero estamos para socorrer las amputaciones más osadas.
De veras, sin sonar pedante, dejando de lado la perfección, creo que podemos ver la oscuridad de las cosas, pero a diferencia del otro acuático, encendemos la luz.
Hablamos porque de eso se trata respirar. Para estar vivos profundizamos la miseria. Supongo que ninguno de nosotros sabe.
Del esfuerzo, mejor ni hablar.

Che, no se me ocurre ninguna receta.
¿te creías tan especial escorpio?