
Volviendo. No se puede ser más específica. Dicen que la tercera es la vencida, y en honor a la verdad es la tercera vez que intento poner palabras a los opuestos, si es que pueden ser algo más que
complementarios.
Para ir entendiendo, justo en la mitad, aunque se empeñe en ser seis, debo contarles algo de la rueda astrológica.
Cierren los ojos e imaginen un círculo perfecto. Hay principio y hay final, justo
ahí dónde el cosmos decide
soprendernos, aparece una explosión que remite al proceso de creación y es dónde Aries se relame a su antojo. Para sacarse de encima las estructuras cuando Piscis (
The big fish) entona la canción de los fantasmas.
Entre tanto Tauro y todas sus iniciales prescribe el nacimiento del aire que Géminis ostenta y Cáncer estimula los ovarios arrancándose las tetas cansadas de alimentar.
Leo se requiere en el párrafo aparte.
Virgo camina necesitando escalones exactos dando un coraje relativo a Libra que se presupone inocente. Entonces Escorpio se traga la mierda para que Sagitario destelle, aunque sea sangre.
A la altura de lo medio y de los cielos el hombre y Capricornio entierran el delirio y Acuario se caga en todo.
Piscis empuja y Aries da a luz.
Así la rueda y su lugar más común, giran. Pero sin perderse de vista. Entonces cada uno de ellos tiene cada uno de aquellos. Cada uno de nosotros tiene su opuesto
complementario.
Así dicen, los que saben, se forma el complemento. Como cuando el vino mancha los labios. Consecuencia, para algunos, inevitable.
Aries - Libra:
ya se, parece imposibleTauro - Escorpio:
infa...mmm...inco...Géminis - Sagitario:
¿Podrán las palabras verse ausentes?Cáncer -
Capriconio: una cuestión de género
Leo - Acuario:
buenos vecinosVirgo - Piscis: la unión hace la fuerza (y la
batalla)
Entendiendo que soy de Piscis, creo que Virgo se merece semejante explicación.
VIRGO Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez...primavera
Todos los puntos
apartes
suspensivos
nacen de la tierra.
Y de ahí,
derechito al infierno
del orden no aparente.
La verdad
no se oculta en los movimientos.
La verdad es el movimiento
que no admite presagios.
Bueno, al menos
eso suponen ellos.
Los que nunca se equivocan.
Como toda aridez
la niebla
inventa
para ocultar
lo único
que se estremece.
Lo único
que,
como si nada
se repite.
Para transitar
invariable
al destino
que remonta
dulce de leches.
A diferencia de nosotros
ellos
están en todos los detalles.
Brochete agridulce de pollo y jengibre
- palitos para brochete c/n
- pechugas de pollo, 2
- panceta ahumada, dos fetas gruesas
- cebolla blanca, 2 unidades
- vino blanco, medio vaso
- cerveza roja (de ser posible), medio litro
- jengibre, medio bulbito
- sal, poca
- pimienta, a como de lugar
- verdes, muchos verdes y rúcula
- azúcar negro, tres cucharadas
Simple: La historia comienza de seis a ocho horas antes, para economizar la energía. Trozan cada pechuga en ocho cuadrados, algunos más grandes resultarán. Lo mismo, con osadía, cortan en cuartos las cebollas. Y consiguen cuadrados de panceta.
Arman las brochetes de la siguiente manera, pollo, panceta, cebolla. Pollo, panceta, cebolla. Pollo, panceta, cebolla. Pollo, panceta, cebolla. De modo que se repita cuatro veces cada ingrediente. Obtendrán cuatro brochetes. En un tupper profundo colocan las brochetes y comienzan la marinada. Echan la cerveza, el vino, la sal, la pimienta y el jengibre picado. y el azúcar Que repose, esas seis u ocho horas. Luego la cocción, que puede ser en el horno o en una sarten, como mucho media hora. No se olviden de incorporar el jugo de la marinada.
Las sirven acompañadas de un mezclum de hojas verdes.
Esto nunca les hubiera pasado