miércoles, 28 de enero de 2009

Yo las como sin queso

Si uno observa un poco verá que más allá del apellido que la casta nos haya otorgado, la sangre italiana recorre nuestras venas y enaltece nuestro temperamento. Es la otra madre patria, mas moderna, más gritona, más nostálgica. Crecí viendo cómo mi padre, Don Chiquito Palacios, amasaba los domingos. Y eso simbolizaba la unión de la familia que contaba en sus huestes con diferentes personalidades y diferentes lazos sanguíneos. Pero como argentinos nos acostumbramos a reunirnos, respetando, por años, el mismo lugar en la mesa.
Luego me enteré que amasar es una actividad que reconcilia con la madre y doy fe de ello.
Asumí desde siempre mi origen ordinario, 50% italiana, 50% española. Debo decir que aunque suene vulgar mi destino es 100% argentino. Bizarro, leal y compañero. Aceptando lo peor de la raza y honrando las pequeñas delicias.
Ingredientes para las cintas de albahaca con salsa fileto: quiero contarles algo que mi padre me dijo alguna vez, y pese a su tendencia exagerada, debo decir que nunca falla. Cuando hacemos pastas caseras la fórmula es sencilla, por cada persona se calcula 1 huevo y por cada huevo 100 g de harina. Entonces para 4 personas sería más o menos así:


  • 4 huevos
  • 400 g de harina 000 y un poco más para la mesada
  • 1 buena planta de albahaca
  • sal y pimienta

Cómo se hace: Lavar la albahaca y procesarla junto con los huevos, la sal y pimienta. Agregar la harina e ir amasando hasta que quede una masa lisita y compacta, se puede agregar harina. Dejar descansar y luego estirar con palote (para corajudos) o con la pasta linda. Cortar los fideos cómo mas les guste, en éste caso les recomiendo las cintas ya que de ésta manera la albahaca se percibirá mucho más.


Ingredientes para la salsa fileto: Esta es una salsa madre. Es muy fácil y sirve para cualquier preparación, es mucho más barata que las compradas y una vez que la prueben, no podrán comprar otra jamás. Ah, y se puede freezar. Para un litro de salsa:

  • 8 tomate perita maduros
  • 2 cebollas
  • 5 dientes de ajo (o más)
  • 2 zanahorias
  • 2 puerros
  • un puñadito de albahaca
  • 1 cda. de bicarbonato de sodio

Cómo se hace: se lavan los tomates y se cortan a la mitad, lo mismo con las cebollas, las zanahorias y los puerros. Pelar los ajos y dejarlos enteros. Todo esto se coloca en una olla y se cubre con agua. Se le agrega sal y pimienta y se hierve hasta que reduzca a la mitad. Cuando comienza a hervir se le agrega el bicarbonato de sodio que logra que el tomate pierda la acidez y se oscurezca un poco, si de pronto no tienen bicarbonato, un poquito de azucar no viene nada mal. Una vez que el agua evaporó a la mitad, se procesa todo incorporando la albahaca y se rectifican los condimentos. Se le puede poner un chorrito de oliva y un poco de pimentón.

No se olviden un buen tinto

miércoles, 21 de enero de 2009

Necesito vacaciones....

Perdonen que estoy medio colgada con las publicaciones, sucede que estoy trabajando doble turno, de lunes a sábado y no me queda tiempo para la inspiración.
Ténganme paciencia que en unos días volveré...
y seré millones (de palabras)

viernes, 16 de enero de 2009

Esa mujer

Perdona nuestras susceptibilidades

Podría hablar de Evita
cómo si la conociera,
porque hizo de su destino
el único posible.
Contradictoria como
las palabras que la describen,
hizo de los marginados
su cruzada y su lecho de muerte.
Como sea,
nunca dejó de ser artista,
aplaudida
por los siglos de los siglos.
El mito será venerado,
porque ese es el único destino posible.

jueves, 15 de enero de 2009

PROXIMAMENTE EN LAS MEJORES SALAS...


...Un homenaje tan esperado como merecido...

martes, 13 de enero de 2009

Noches de ronda


Qué será el delirio? se preguntó Canela en una de sus noches de ronda.
Aunque tratara no podía esconder su belleza.
La torpeza que ostentaba le llevaba gran parte del día y la convertía en una mujer capaz de reír.
Sabía que al destino se llegaba a pesar de los avatares de la vida y que cuanto mejor andemos mejor será nuestro llegar.
Creía en los reyes magos y en Farfalina.
Y lo que más ansiaba de las relaciones eran los reencuentros y sus respectivas distancias.
El pelirrojo le sentaba muy bien y el arroz con leche lo comía sin canela.
Claro que lo que siempre le costaba era poner el punto final.
Ingredientes para un rico arroz con leche, tal cual lo hacía mi abuela Vasca:
  • leche, 2 litros
  • arroz blanco, 1/2 taza
  • azúcar, 1 taza
  • ralladura de un limón
  • 2 ramas de canela
  • 1 chaucha de vainilla

Mezclar todos los ingredientes, salvo el azúcar, y llevar a fuego medio o alto y hervir por unos 10 minutos, retirar del fuego y dejarlo descansar.Volver a llevar a fuego medio la preparación y cocinar durante dos horas aproximadamente, revolviendo de cuando en vez. Retirar cuando tenga consistencia de arroz con leche. Es conveniente agregarle el azúcar al final, cuando apagan el fuego para que les quede perfecto, con el calor que aún conservará la olla, el azúcar se disolverá. Se sirve tibio o frío. Para algunos con una cucharada generosa de dulce de leche, para otros con mucha, mucha canela.

¿Lloraron con los recuerdos?

sábado, 10 de enero de 2009

Sea fruta ¡ahora mismo!

Evidentemente si todo se tratara de la media naranja
este cuadro no sería tan bonito ni tan equilibrado.

Se ve que luego de tanto tiempo uno descubre
que hay circunstancias que buscan completarse y otras que se curten solas.

Tal cual el zodiaco doce son las frutas y muchos los sabores,
ya que somos lo que espejan nuestros vínculos.

Sucede que el mundo se vuelve
tan obviamente ácido que llega a divertirme.

Hay días en que regalo gajos de mi alma
y otros en los que prefiero que la dulzura quede al resguardo.

A veces alimento y otras soy tan extraña que todos me entienden.

Suelo multiplicarme y hacerme fehaciente.
o evaporar el agua para proteger las raíces.

Evidentemente si todo se tratara de la media naranja
no podríamos ser tan aunténticos como el vino.




miércoles, 7 de enero de 2009

Coma fruta ¡ahora mismo!


¿Qué estás pensando?

sábado, 3 de enero de 2009

Bordó


En una mesa osada,
el mantel y los platos oscuros muestran una cierta vanguardia y
lo impensado es el primo piatto.
Unos buenos vinos bautizan
la velada y algunas dudas jamás se resuelven.
Cuando los platos son azules
el reloj es una metáfora.
Cuando el agasajo es perfecto
el sol es una señal.