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Amanecían los noventa y las hombreras se resignaban. La convertibilidad convencida y convicta daba señales de vida y suponíamos que sobrevivir era lo máximo que podían concederte.
Ese puntito negro soy yo. Una de entre tantas, tan personal como entrañaban los roles, una sindicalista del alma. Podía estar ausente en dos lugares a la vez aunque por entonces demasiado expuesta. Y detrás de ese torbellino, el cine
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Fuimos testigos intensos de un porvenir carente de ideas originales. Todo parecía más lento. No se si fue la siesta o el cosmos. Nacimos para recuperar conceptos y crecemos para transformarlos.
Someterme facilitaba las cosas pero insistí en mi rebeldía burguesa. Llena de frases inteligentes.
No tengo ni la menor idea cómo llegó a mis manos.
¿Qué hubiera sido de nosotras sin María Magdalena
No tengo ni la menor idea cómo llegó a mis manos.
¿Qué hubiera sido de nosotras sin María Magdalena
Qué hubiera sido de Sex and the city sin Mujer bonita?
¡Qué película! ¡Qué ingrata que fui! Estuve a punto de volar los mapas. De no pontificar los excesos de la heroína.
¡Qué película! ¡Qué ingrata que fui! Estuve a punto de volar los mapas. De no pontificar los excesos de la heroína.
¿Qué simbólico no? Digo, lo de la heroína.
Vaya paradoja
Cenicienta existe,
es prostituta.
Vaya paradoja
Cenicienta existe,
es prostituta.
No perdió un zapatito, sólo que la contradicción y el pelirrojo llaman bastante la atención.
Un día se levantó y bajó por la escalera de emergencia. Movió su trasero por el paseo de la fama jugándose la integridad por un par de estrellas que intuía fugaces. Tuvo una suerte improbable, valga la redundancia.
Jamás besó en la boca porque las putas tenemos códigos, diría. Es verdad el hada no era precisamente brillante.
Pero existe,
es un caballero.
Vaya paradoja.
Jamás besó en la boca porque las putas tenemos códigos, diría. Es verdad el hada no era precisamente brillante.
Pero existe,
es un caballero.
Vaya paradoja.
Aparece tranquilo, como bailando un tango.
Creyendo que no hay persona capaz de espabilarlo.
Acepta el trato porque sabe que su destino es hacer justicia.
El príncipe ostenta canas y temor a las alturas.
Y si, detrás de una gran mujer hay un gran hombre.
Y no, no es soberbia.
Porque el amor no es el costo
Creyendo que no hay persona capaz de espabilarlo.
Acepta el trato porque sabe que su destino es hacer justicia.
El príncipe ostenta canas y temor a las alturas.
Y si, detrás de una gran mujer hay un gran hombre.
Y no, no es soberbia.
Porque el amor no es el costo
es lo máximo que pueden concederte.
