
Bueno amigos: me harté.
Aprovecho este espacio para ser ignorante, optimista y ridícula. Idiotes con "s" final significa la actitud de aquel que no se preocupa por nadie más que por si mismo. Entre los barbijos y el alcohol en gel ya no me queda otra alternativa que pensar que el mundo, finalmente, se está pudriendo de soledad y arrogancia.
No creo saber más ni menos que el común de la gente sobre estas pestes que nos tienen tan ocupados. Si se que la ignorancia es la peor de las enfermedades, y cuando digo esto me refiero a no saber nada de la vida en su máxima expresión.
Quiero compartir una anécdota sucedida el martes 30 de junio de 2009 cerca del mediodía, en una esquina casi top de la ciudad de las diagonales. Lugar: farmacia de turno.
"...prendí la tele casi como prendo una radio y vi a un señor con pinta de demasiada bondad (ni Cristo lo hubiera soportado) hablando de la ya famosa Gripe A, destaco que no es médico. Cómo soy una persona negadora (sobre todo si de enfermedades se trata) me detuve a escuchar. El corazón me empezó a latir y salí llevada por el diablo a buscar una farmacia de turno para comprar menesteres acordes a la paranoia. Antes que me tocara a mi había una chica de no más de 27 años con cara de compungida pidiendo un barbijo (?), la farmacéutica, muy amable, le explicó que no tenía y que no llegarían hasta el viernes porque la demanda superaba la oferta. La piba con los ojos tristes se tapó la boca con el cuello de su gran campera verde y se subió a su auto. Dentro se encontraba un niño pequeño, dos años tendría. Iba parado, agarrado de la luneta. Entonces, haciendo uso de mi poder de metáfora pensé: lo cuida de la gripe pero no de un accidente?..."
Claro, la manía por los accidentes viene en los meses de vacaciones, justo antes del dengue.
Dejenme de joder. Si no son los milicos, es el dengue. Si no el HIV y ahora la gripe porcina. La cuestión es tener miedo y sentir que los demás son el enemigo. Qué payasos somos. Y que manera de gastar plata.
Yo prefiero cuidarme de los malos vínculos, aquellos que deterioran el alma.
Ah, me olvidaba, se está muriendo un pibe de hambre.




