jueves, 4 de febrero de 2010

La mujer en el espejo


¿Qué sucede cuando las contradicciones pierden el silencio?



No es mucho más básico que una buena trilogía.
A ver, como decirles, no tengo la menor idea de lo que les hablo. Es como si de repente la conciencia especulara. Como si ese estado tan necesario e inevitable pudiera acarrear algo de información, algo de desvelo, algo de organización.
Novatos en las formas, carentes de sentido de la obviedad calculan que la perspectiva del tiempo se vislumbra en lo cotidiano.
Un cráneo cegado, una disposición ridícula y mentirosa y varios estandartes coronan las palabras del continente. Algunas asambleas no debieron ser convocadas contrariando la lógica que ostentan. Es el aire que se encapsula o los ojos más cerrados que escuché.
Es cierto, hay algo que produce rechazo en esa inocencia.
Dos es multitud.
En busca del descanso engordan y maldita de mi, a veces gozo.
Qué sucede, se preguntarán, cuando el movimiento pone en jaque la dignidad?
Y si es mejor no saber? te responden con faltas de ortografías.
A lo mejor la velocidad de lo que alguna vez merecieron.
Es difícil, muy difícil no maniatarlos. Escarbarlos hasta que satisfagan tus ironías.
A no ser que te encuentres con el mensajero.

Deprontounamagiaobviadespejaladudalosespacioslocomplejoelsistemarenatopieshemorroidesotravezyosolaen
laarenadelalocuradondelosleonestodavíapreguntansiestoestápasando.

Géminis
con fecha de caducidad


sábado, 5 de diciembre de 2009

Mujeres al borde de un ataque de nervios

si en la cocina mora el cocinero
la bondad haría que en el cuadro
resalte el petróleo.




por eso ¡atención!
figurarse el negro
encabezará
la revelación
de un útero
el único previsible.

además de todo
las manos
dibujantes
elevan
a espejo de piedra
el sin sentido
del anillo.

Por eso
recibimos
a principiantes
con o sin suerte

porque
en las hornallas
el olor
empieza a soportarse.

pero incapáz
serías de matar
un cascarudo.

o al menos
te daría
una culpa
espantosa
y evidente.

-Pauli: la cocina está dentro del arte ¿no?
-Si claro, Manu...

Sopa de ajo: es imposible que a la musa inspiradora de éste Cáncer tan bondadoso le guste el brebaje seductor y maligno que a cotinuación entonaré. Pero en algún lugar de su obviedad ríe de su negación y deja fluctuarse en los aromas absolutos.
  • ajo, una cabeza
  • agua, 1 litro y medio
  • sal
  • pimienta
  • pimentón
Hervir los dientes de ajo pelados en el agua con los demás ingredientes hasta que reduzca a la mitad, es decir que se evapore la mitad del líquido. Un poco antes de apagar el fuego agragarle el pimentón disuelto en el caldo.
A esta receta que puede tomarse así se le pueden incorporar las siguientes cosas:
  • jamón crudo salteado
  • pedacitos de pan tostado
  • arvejas
  • huevo batido
  • crema cruda
  • calabaza
  • aza
  • panceta
  • y más

martes, 1 de diciembre de 2009

El hombre de la máscara de hierro


Entre el fuego
y los innatos



Me quedé pensando en cómo encarar algunas cosas que suelen escaparse de nuestras manos por el solo hecho de parecer naturales.
Me quedé pensando mucho tiempo en esa mirada que conserva virgen la manipulación de su propio espíritu.
Lo austero es sólo cuestión de supervivencia. Y un tanto más de superficialidad.
A esta altura es imposible creer que la humanidad nos está alcanzando. Sabemos de las ventajas de cabalgar como si fuéramos sirenas.
No soy mentalista, ni siquiera soy bruja. No tengo ciencia ni técnica.
Apenas una manera original de ver las cosas.
En cuanto a la pequeña pero eficáz presencia es Sagitario quién estorba.
Porque se que puedo condenarlos.
Por robar el optimismo y ahorrarlo serán nuestras experiencias incapaces de fluir.
Tengo mis razones.
Dos para ser exacta.
Una prefiero dejarla.
Qué tan bajo se puede caer.
La otra:
Hasta donde la libertad engendra espacio
(qué esconden tras ese enojo)
Qué será de su huella.
será que el desarraigo
el alma
el agua
el azote
se inclinan
ante la insolencia?
Pretenden que crea que el lápiz negro es tan sólo un invento de los mediocres, de los no fascinados, de los incoherentes?
Una velocidad subyugada por lo azul intenta convencerme.
Tal vez lo oscuro dibuje los bordes de una vida apenas muerta.
Es el fuego y la eterna contradicción.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Qué estampa de caballero!

Hubiera puesto una foto de Marcelo Dos Santos para agasajrla, pero tal como ella han desaparecido. No se que fue de él, aunque lo he visto algo entrado en años y por que no, en kilos.
A ella la perdí de vista, pero sólo ha sido eso. No les voy a mentir, ya llevo mucho tiempo en esta eternidad y desde los nueve que no la escucho rezongar ni la veo tomar mate dulce.
Tenía un cuerpo de matrona, no recuerdo si era alta, pero si se que tenía pechos de abuela y corpriños cargados con imágenes de santos, no de Marcelo, claro. Se limaba las uñas con las cajas de fósforos y dormía sentada en la cama con los ruleros puestos, para no despeinarse. En el ropero, abajo de una pila de pulóveres, tenía siempre, siempre una bolsa de caramelos masticables. Me compraba religiosamente la revista Billiken y cada tanto, cuando lo permitía su jubilación, una caja de lápices de colores. Eran doce y siempre cortos.
Me hubiera gustado que me viera ahora, me hubiera gustado ser conciente de su presencia. Porque cuando era chica sabía de su presencia y con eso nos bastaba. Me enseñó de brujas y de supersticiones y espero haber elevado a la categoría de perfección su extremismo. Una vez me dijo que no jugara con una aguja de coser porque se me iba a ir por las venas directo al corazón. Así de simple, así de escorpiana.
Era guapa, de vida difícil, al menos así me permití su leyenda. Dicen que se casó cuando ya estaba para vestir santos (otra vez) y que tuvo a su única hija, mi madre a los 37 años. Una adelantada.
Era la primera que me defendía.
Cuando hizo ñoquis de papa resultaron ser tremendos bodoques, y cuando me tejió un pulover marrón, no se que pasó con los puntos, pero las mangas parecían alas. Horrible y de buen augurio.
Ella le dijo a mi mamá algo que me transmitió. Pero claro, son esas cosas, esos códigos de una tradición de mujeres rudas e independientes.
Y el mate cocido con leche. Para todos los que gustaran tomar de él.

a doña Anita
mi abuela

miércoles, 28 de octubre de 2009

Primavera, verano, otoño, invierno...y otra vez primavera

Volviendo. No se puede ser más específica. Dicen que la tercera es la vencida, y en honor a la verdad es la tercera vez que intento poner palabras a los opuestos, si es que pueden ser algo más que complementarios.
Para ir entendiendo, justo en la mitad, aunque se empeñe en ser seis, debo contarles algo de la rueda astrológica.
Cierren los ojos e imaginen un círculo perfecto. Hay principio y hay final, justo ahí dónde el cosmos decide soprendernos, aparece una explosión que remite al proceso de creación y es dónde Aries se relame a su antojo. Para sacarse de encima las estructuras cuando Piscis (The big fish) entona la canción de los fantasmas.
Entre tanto Tauro y todas sus iniciales prescribe el nacimiento del aire que Géminis ostenta y Cáncer estimula los ovarios arrancándose las tetas cansadas de alimentar.
Leo se requiere en el párrafo aparte.
Virgo camina necesitando escalones exactos dando un coraje relativo a Libra que se presupone inocente. Entonces Escorpio se traga la mierda para que Sagitario destelle, aunque sea sangre.
A la altura de lo medio y de los cielos el hombre y Capricornio entierran el delirio y Acuario se caga en todo.
Piscis empuja y Aries da a luz.
Así la rueda y su lugar más común, giran. Pero sin perderse de vista. Entonces cada uno de ellos tiene cada uno de aquellos. Cada uno de nosotros tiene su opuesto complementario.
Así dicen, los que saben, se forma el complemento. Como cuando el vino mancha los labios. Consecuencia, para algunos, inevitable.

Aries - Libra: ya se, parece imposible
Tauro - Escorpio: infa...mmm...inco...
Géminis - Sagitario: ¿Podrán las palabras verse ausentes?
Cáncer - Capriconio: una cuestión de género
Leo - Acuario: buenos vecinos
Virgo - Piscis: la unión hace la fuerza (y la batalla)
Entendiendo que soy de Piscis, creo que Virgo se merece semejante explicación.

VIRGO Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez...primavera

Todos los puntos
apartes
suspensivos
nacen de la tierra.
Y de ahí,
derechito al infierno
del orden no aparente.

La verdad
no se oculta en los movimientos.
La verdad es el movimiento
que no admite presagios.


Bueno, al menos
eso suponen ellos.
Los que nunca se equivocan.

Como toda aridez
la niebla
inventa
para ocultar
lo único
que se estremece.

Lo único
que,
como si nada
se repite.
Para transitar
invariable
al destino
que remonta
dulce de leches.

A diferencia de nosotros
ellos
están en todos los detalles.

Brochete agridulce de pollo y jengibre
  • palitos para brochete c/n
  • pechugas de pollo, 2
  • panceta ahumada, dos fetas gruesas
  • cebolla blanca, 2 unidades
  • vino blanco, medio vaso
  • cerveza roja (de ser posible), medio litro
  • jengibre, medio bulbito
  • sal, poca
  • pimienta, a como de lugar
  • verdes, muchos verdes y rúcula
  • azúcar negro, tres cucharadas
Simple: La historia comienza de seis a ocho horas antes, para economizar la energía. Trozan cada pechuga en ocho cuadrados, algunos más grandes resultarán. Lo mismo, con osadía, cortan en cuartos las cebollas. Y consiguen cuadrados de panceta.
Arman las
brochetes de la siguiente manera, pollo, panceta, cebolla. Pollo, panceta, cebolla. Pollo, panceta, cebolla. Pollo, panceta, cebolla. De modo que se repita cuatro veces cada ingrediente. Obtendrán cuatro brochetes. En un tupper profundo colocan las brochetes y comienzan la marinada. Echan la cerveza, el vino, la sal, la pimienta y el jengibre picado. y el azúcar Que repose, esas seis u ocho horas. Luego la cocción, que puede ser en el horno o en una sarten, como mucho media hora. No se olviden de incorporar el jugo de la marinada.
Las sirven acompañadas de un
mezclum de hojas verdes.

Esto nunca les hubiera pasado


martes, 20 de octubre de 2009

Se puede amar a dos hombres inteligentes al mismo tiempo?

¿qué los diferencia?


Me conocen, no desaparezco sólo por convicción. Las divas tenemos que reinventarnos, es una obligación que nos viene junto a la dote. Sólo que las novatas no controlamos nuestros tiempos sabáticos. No quisiera atormentarlos con los síntomas del aislamientos pero es inevitable, ya que de una buena explicación depende mi credibilidad.
Resulta que para poder seguir debo confesar, para que la prueba releve la parte que me toca.
Cuando abrí este espacio para el debate no creí el alcance que tendría. No creí que mis seguidoras (tan fieles, por cierto) hicieran suyo su alter ego, el del blog, claro. Ya ven, los comentarios forman parte de otro espacio, tienen entidad propia e incluso un poco de anarquía. De pronto algo que nació para ser mío, para despuntar algún que otro vicio, se convirtió en algo que me excede. Basta con un otro para que el uno tenga sentido. Ahí, justo ahí, entendí que mis palabras pueden conmover a la casualidad.
Entonces, luego de los divanes pertinentes, le otorgué al arte y la cocina su título nobiliario: Laboratorio Experimental De Ciencias Ocultas, Recetas y Literatura.
Es decir: un gran agujero donde lo que puede ocupar el vacío es simplemente la duda o la osadía.
Llegué a esta conclusión basándome en estudios de campo y poesías de ciudad.
Luego de un cuento que me convocó más energía de la que pudiera generar, naturalmente, me recluí. Dejé que mis espacios se llenaran de ideas, de olores y de saberes.

La primavera llegó exactamente junto con él, pero dio lugar a nuevos amores. Y a excentricas similitudes.

House/Ligthman Gregory/Cal Hugh/Tim

Me conocen, no he parado desde Mesa de noticias. No me he perdido ningún capitulo de Brigada A y he intentado arrancarme la piel para ver si detrás de todo, lo verde daba crédito a V Invasión extraterrestre.
Un día llegó The Nanny (versión yanqui, la única posible) y entonces mi vida cobró un nuevo significado.
Entendí un concepto en televisión, nuevo para los argentinos y mucho más para las repetidoras de Bahía Blanca.
Y el cine ganó terreno. Jack Sparrow hizo de las suyas bautizándome a los 28 años.
Pero en el mundo de las imágenes la libertad no se aferra a las estructuras y las dos primeras temporadas de Dr. House llegaron a mis manos. Copias ilegales. Recuerdo un acolchado naranja y una expectativa vapuleada. Los subtítulos nunca llegaron y tuve que conformarme con una traducción al español que resultó bastante gallega para mi gusto. Pero a veces, lo mágico no respeta idiomas. Hubiera jurado en ese entonces (y ahora) que House hablaba en castellano. Porque lo que lo hace universal no son sus sílabas.
Gregory House merece ser llamado por su nombre y merece que creamos en su existencia, porque sabe que todos mentimos. Nos hace la pregunta que atenta contra la respuesta. Renguea para verse aún más sexi y sí, tiene un as bajo la manga. Metaforiza la existencia enfermando de debilidad a nuestro costado más oscuro. Juega a ser Dios y dentro de ese argumento es un juego certero.
En menos de un año vi las primeras cinco temporadas completas y me convencí de que sí era necesario terminar con la serie para que House fuera feliz haría el esfuerzo de dejarlo donde estaba. Pero el negocio o la inspiración otorgaron una sexta partida y parece que no será la última. Brindo por eso.
Detrás está Hugh Laurie quién da vida a lo que existe. No pueden sus ojos no ser la misma persona. No pueden sus manos no curar el abatimiento. Es cuando el personaje revive a su antojo.
Esperando el retorno, llegó otro doctor a mis días. No era nefrólogo. Fue psiquiatra.
Cal Ligthman, el hombre luz. Dueño de una cientificidad absoluta como House, considera que todos mentimos. Más lo importante es saber por qué. Entiende que cuando nos rascamos la oreja estamos ocultando algo y entiende que lo no dicho nos enfrenta, inexorablemente, con el monstruo que cuida nuestras flaquezas. Si lo decimos, claro.
Es probable que Cal sea petizo y no muy agraciado. Pero esa inclinación con que nos reverencia y nos descubre, lo hace sexi.
Tim Roth apela a lo esotérico para otorgarnos aquello que nos hace considerar la posiblidad de que el televisor sea tan sólo una excusa.
Lie to me o Miénteme genera un lugar en dónde la verdad está expuesta, no en las palabras que suelen mentirnos sino en los gestos que no pueden disimular la franqueza o la peor de las falacias.
En este tiempo de ausencia tuve una gran dosis de temperamento y muchas horas continuadas de capítulos que se mezclaban como el vino y la sangre.
Por eso les pido, les exijo, les recomiendo, les suplico que no se pierdan del encanto y de la magnitud.
Volviendo: ¿se puede amar a dos hombres inteligentes al mismo tiempo?

Dr.House/Lie to me



jueves, 1 de octubre de 2009