¿qué los diferencia?
Me conocen, no desaparezco sólo por convicción. Las divas tenemos que reinventarnos, es una obligación que nos viene junto a la dote. Sólo que las novatas no controlamos nuestros tiempos sabáticos. No quisiera atormentarlos con los síntomas del aislamientos pero es inevitable, ya que de una buena explicación depende mi credibilidad.
Resulta que para poder seguir debo confesar, para que la prueba releve la parte que me toca.
Cuando abrí este espacio para el debate no creí el alcance que tendría. No creí que mis seguidoras (tan fieles, por cierto) hicieran suyo su alter ego, el del blog, claro. Ya ven, los comentarios forman parte de otro espacio, tienen entidad propia e incluso un poco de anarquía. De pronto algo que nació para ser mío, para despuntar algún que otro vicio, se convirtió en algo que me excede. Basta con un otro para que el uno tenga sentido. Ahí, justo ahí, entendí que mis palabras pueden conmover a la casualidad.
Entonces, luego de los divanes pertinentes, le otorgué al arte y la cocina su título nobiliario: Laboratorio Experimental De Ciencias Ocultas, Recetas y Literatura.
Es decir: un gran agujero donde lo que puede ocupar el vacío es simplemente la duda o la osadía.
Llegué a esta conclusión basándome en estudios de campo y poesías de ciudad.
Luego de un cuento que me convocó más energía de la que pudiera generar, naturalmente, me recluí. Dejé que mis espacios se llenaran de ideas, de olores y de saberes.
La primavera llegó exactamente junto con él, pero dio lugar a nuevos amores. Y a excentricas similitudes.
House/Ligthman Gregory/Cal Hugh/Tim
Me conocen, no desaparezco sólo por convicción. Las divas tenemos que reinventarnos, es una obligación que nos viene junto a la dote. Sólo que las novatas no controlamos nuestros tiempos sabáticos. No quisiera atormentarlos con los síntomas del aislamientos pero es inevitable, ya que de una buena explicación depende mi credibilidad.
Resulta que para poder seguir debo confesar, para que la prueba releve la parte que me toca.
Cuando abrí este espacio para el debate no creí el alcance que tendría. No creí que mis seguidoras (tan fieles, por cierto) hicieran suyo su alter ego, el del blog, claro. Ya ven, los comentarios forman parte de otro espacio, tienen entidad propia e incluso un poco de anarquía. De pronto algo que nació para ser mío, para despuntar algún que otro vicio, se convirtió en algo que me excede. Basta con un otro para que el uno tenga sentido. Ahí, justo ahí, entendí que mis palabras pueden conmover a la casualidad.
Entonces, luego de los divanes pertinentes, le otorgué al arte y la cocina su título nobiliario: Laboratorio Experimental De Ciencias Ocultas, Recetas y Literatura.
Es decir: un gran agujero donde lo que puede ocupar el vacío es simplemente la duda o la osadía.
Llegué a esta conclusión basándome en estudios de campo y poesías de ciudad.
Luego de un cuento que me convocó más energía de la que pudiera generar, naturalmente, me recluí. Dejé que mis espacios se llenaran de ideas, de olores y de saberes.
La primavera llegó exactamente junto con él, pero dio lugar a nuevos amores. Y a excentricas similitudes.
House/Ligthman Gregory/Cal Hugh/Tim
Me conocen, no he parado desde Mesa de noticias. No me he perdido ningún capitulo de Brigada A y he intentado arrancarme la piel para ver si detrás de todo, lo verde daba crédito a V Invasión extraterrestre.
Un día llegó The Nanny (versión yanqui, la única posible) y entonces mi vida cobró un nuevo significado.
Entendí un concepto en televisión, nuevo para los argentinos y mucho más para las repetidoras de Bahía Blanca.
Y el cine ganó terreno. Jack Sparrow hizo de las suyas bautizándome a los 28 años.
Pero en el mundo de las imágenes la libertad no se aferra a las estructuras y las dos primeras temporadas de Dr. House llegaron a mis manos. Copias ilegales. Recuerdo un acolchado naranja y una expectativa vapuleada. Los subtítulos nunca llegaron y tuve que conformarme con una traducción al español que resultó bastante gallega para mi gusto. Pero a veces, lo mágico no respeta idiomas. Hubiera jurado en ese entonces (y ahora) que House hablaba en castellano. Porque lo que lo hace universal no son sus sílabas.
Gregory House merece ser llamado por su nombre y merece que creamos en su existencia, porque sabe que todos mentimos. Nos hace la pregunta que atenta contra la respuesta. Renguea para verse aún más sexi y sí, tiene un as bajo la manga. Metaforiza la existencia enfermando de debilidad a nuestro costado más oscuro. Juega a ser Dios y dentro de ese argumento es un juego certero.
En menos de un año vi las primeras cinco temporadas completas y me convencí de que sí era necesario terminar con la serie para que House fuera feliz haría el esfuerzo de dejarlo donde estaba. Pero el negocio o la inspiración otorgaron una sexta partida y parece que no será la última. Brindo por eso.
Detrás está Hugh Laurie quién da vida a lo que existe. No pueden sus ojos no ser la misma persona. No pueden sus manos no curar el abatimiento. Es cuando el personaje revive a su antojo.
Esperando el retorno, llegó otro doctor a mis días. No era nefrólogo. Fue psiquiatra.
Cal Ligthman, el hombre luz. Dueño de una cientificidad absoluta como House, considera que todos mentimos. Más lo importante es saber por qué. Entiende que cuando nos rascamos la oreja estamos ocultando algo y entiende que lo no dicho nos enfrenta, inexorablemente, con el monstruo que cuida nuestras flaquezas. Si lo decimos, claro.
Es probable que Cal sea petizo y no muy agraciado. Pero esa inclinación con que nos reverencia y nos descubre, lo hace sexi.
Tim Roth apela a lo esotérico para otorgarnos aquello que nos hace considerar la posiblidad de que el televisor sea tan sólo una excusa.
Lie to me o Miénteme genera un lugar en dónde la verdad está expuesta, no en las palabras que suelen mentirnos sino en los gestos que no pueden disimular la franqueza o la peor de las falacias.
En este tiempo de ausencia tuve una gran dosis de temperamento y muchas horas continuadas de capítulos que se mezclaban como el vino y la sangre.
Por eso les pido, les exijo, les recomiendo, les suplico que no se pierdan del encanto y de la magnitud.
Volviendo: ¿se puede amar a dos hombres inteligentes al mismo tiempo?
Un día llegó The Nanny (versión yanqui, la única posible) y entonces mi vida cobró un nuevo significado.
Entendí un concepto en televisión, nuevo para los argentinos y mucho más para las repetidoras de Bahía Blanca.
Y el cine ganó terreno. Jack Sparrow hizo de las suyas bautizándome a los 28 años.
Pero en el mundo de las imágenes la libertad no se aferra a las estructuras y las dos primeras temporadas de Dr. House llegaron a mis manos. Copias ilegales. Recuerdo un acolchado naranja y una expectativa vapuleada. Los subtítulos nunca llegaron y tuve que conformarme con una traducción al español que resultó bastante gallega para mi gusto. Pero a veces, lo mágico no respeta idiomas. Hubiera jurado en ese entonces (y ahora) que House hablaba en castellano. Porque lo que lo hace universal no son sus sílabas.
Gregory House merece ser llamado por su nombre y merece que creamos en su existencia, porque sabe que todos mentimos. Nos hace la pregunta que atenta contra la respuesta. Renguea para verse aún más sexi y sí, tiene un as bajo la manga. Metaforiza la existencia enfermando de debilidad a nuestro costado más oscuro. Juega a ser Dios y dentro de ese argumento es un juego certero.
En menos de un año vi las primeras cinco temporadas completas y me convencí de que sí era necesario terminar con la serie para que House fuera feliz haría el esfuerzo de dejarlo donde estaba. Pero el negocio o la inspiración otorgaron una sexta partida y parece que no será la última. Brindo por eso.
Detrás está Hugh Laurie quién da vida a lo que existe. No pueden sus ojos no ser la misma persona. No pueden sus manos no curar el abatimiento. Es cuando el personaje revive a su antojo.
Esperando el retorno, llegó otro doctor a mis días. No era nefrólogo. Fue psiquiatra.
Cal Ligthman, el hombre luz. Dueño de una cientificidad absoluta como House, considera que todos mentimos. Más lo importante es saber por qué. Entiende que cuando nos rascamos la oreja estamos ocultando algo y entiende que lo no dicho nos enfrenta, inexorablemente, con el monstruo que cuida nuestras flaquezas. Si lo decimos, claro.
Es probable que Cal sea petizo y no muy agraciado. Pero esa inclinación con que nos reverencia y nos descubre, lo hace sexi.
Tim Roth apela a lo esotérico para otorgarnos aquello que nos hace considerar la posiblidad de que el televisor sea tan sólo una excusa.
Lie to me o Miénteme genera un lugar en dónde la verdad está expuesta, no en las palabras que suelen mentirnos sino en los gestos que no pueden disimular la franqueza o la peor de las falacias.
En este tiempo de ausencia tuve una gran dosis de temperamento y muchas horas continuadas de capítulos que se mezclaban como el vino y la sangre.
Por eso les pido, les exijo, les recomiendo, les suplico que no se pierdan del encanto y de la magnitud.
Volviendo: ¿se puede amar a dos hombres inteligentes al mismo tiempo?
Dr.House/Lie to me
7 comentarios:
Zorrita.Repareciste.Intuiste que ya te iba a abandonar y volviste...con aire de diva APLANADORA,como siempre.Quedaran otras fieles seguidoras como yo? Notadas son del lobo ni esperan 4 años a Bertotti jaja
una madre nunca abandona. Siempre será incondicional. Aunque la ultima frase sea ilegible. Ni te cuento con don Nokia 5800
entendiiiiiiiiiiiiiii
No todas son del lobo ni esperan cuatro años a Bertotti, como yo.
Pregunto: que pasa con Papaleo/Una voz en el teléfono?
Hay no sabes la felicidad que provocaste en mi esta mañana!!!!!! Aleluya por la reaparicion!!! No sabes los pelos se me pusieron de punta con el tema de Brigada A!!!! Tia el otro dia vi un capitulo de una voz en el telefono!!! jajja me acorde tanto de vos!!!
Prima estoy lista para mañana ver dos capitulos de HOUSE!!! Aguante Universal!!!!
Me encanto que volvieras!!!! tengo gente despues vuelvoooo
tarde pero seguro que esta pasandocon las seguidoras del blog!!!!!!
Uyyyy!!!! ya casi no me quedaban esperanzas aunque sabía que Piscis reaparecería asi, con todo lo artístico a flor de piel.
Evidentemente tendré que engancharme con House ja!
IMPECABLE lo tuyo Pau, tu admiradora de siempre. YO
HOLAAAA A TODASSSS!!!!! gracias Pauli, por volver asi. La verdad, me pareció genial esta frase: "lo no dicho nos enfrenta, inexorablemente, con el monstruo que cuida nuestras flaquezas. Si lo decimos, claro."
Y si, tan impresionante como cierto.Besosssss!!!
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