lunes, 9 de noviembre de 2009

Qué estampa de caballero!

Hubiera puesto una foto de Marcelo Dos Santos para agasajrla, pero tal como ella han desaparecido. No se que fue de él, aunque lo he visto algo entrado en años y por que no, en kilos.
A ella la perdí de vista, pero sólo ha sido eso. No les voy a mentir, ya llevo mucho tiempo en esta eternidad y desde los nueve que no la escucho rezongar ni la veo tomar mate dulce.
Tenía un cuerpo de matrona, no recuerdo si era alta, pero si se que tenía pechos de abuela y corpriños cargados con imágenes de santos, no de Marcelo, claro. Se limaba las uñas con las cajas de fósforos y dormía sentada en la cama con los ruleros puestos, para no despeinarse. En el ropero, abajo de una pila de pulóveres, tenía siempre, siempre una bolsa de caramelos masticables. Me compraba religiosamente la revista Billiken y cada tanto, cuando lo permitía su jubilación, una caja de lápices de colores. Eran doce y siempre cortos.
Me hubiera gustado que me viera ahora, me hubiera gustado ser conciente de su presencia. Porque cuando era chica sabía de su presencia y con eso nos bastaba. Me enseñó de brujas y de supersticiones y espero haber elevado a la categoría de perfección su extremismo. Una vez me dijo que no jugara con una aguja de coser porque se me iba a ir por las venas directo al corazón. Así de simple, así de escorpiana.
Era guapa, de vida difícil, al menos así me permití su leyenda. Dicen que se casó cuando ya estaba para vestir santos (otra vez) y que tuvo a su única hija, mi madre a los 37 años. Una adelantada.
Era la primera que me defendía.
Cuando hizo ñoquis de papa resultaron ser tremendos bodoques, y cuando me tejió un pulover marrón, no se que pasó con los puntos, pero las mangas parecían alas. Horrible y de buen augurio.
Ella le dijo a mi mamá algo que me transmitió. Pero claro, son esas cosas, esos códigos de una tradición de mujeres rudas e independientes.
Y el mate cocido con leche. Para todos los que gustaran tomar de él.

a doña Anita
mi abuela

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias Pauli.No pense que recordarias que el 9 de noviembre fue el cumple de la abuela Anita.Que bueno que siempre tengas en el corazon a las abuelas.Algo bueno habran hecho.Besos

Lu dijo...

gracias pau!!! por compartir un recuerdo tan intimo como la relación con la abuela anita... no tengo ni un cuarto de tus recuerdos de ella, pero tambien le tengo un gran afecto...
y genial, nuevamente, tu reseña.

Elina dijo...

¡¡¡Ay Paulina!!! Que lindo escribís!!! Me emocionó tu recuerdo para tu abuela, así, con cariño y no necesariamente "almibarado"...Hace rato que no entraba porque sos muy haragana para escribir...las recetas quedaron en el olvido?

Marcelina dijo...

Hay Pauli no puedo parar de llorar!!!! es increible!!!! que lindooooo yo me acuerdo de sus lentes y de su silla al lado de la ventana!!! no se te ocurriera pasar sin sentarte a tomar la leche!!! La poesia de Marcelo los domingos!!! increible me hiciste volver 20 añas para atras preciosooooooo

caro dijo...

Me encantó Pauli, obviamente me emocionó. La recuerdo tal cual la describiste con sus uñas perfectas y su peinado impecable... Gracias por compartir el recuerdo y gracias por haberla compartido: también fue para mi "la abuela Anita".

Verónica Di Batista dijo...

Tu abuela cumplia años el mismo día que mi papa... la verdad es que los escorpianos y sobre todo las escorpianas! dejamos huellas, jaja! besossss!!

Luciana Scolesi dijo...

que bien nena! me encanta cómo escribís! mi hermana un día miró este blog en mi casa y me lo dejó para que lo viera. Q linda la abuela!! me encantó!