Bienvenidos a un mágico viaje a través de mi cocina, donde un buen plato no es sólo una rica coincidencia. Bienvenidos al arte que devela los sentidos y por el cual veo al mundo. Encontrarán ideas que desembocarán, finalmente, en la esencia misma del arte culinario: el hecho de comprender la vida como un gran banquete. A mi me tocó cocinar y trascender los ingredientes. Pasen...la mesa está servida.
viernes, 5 de diciembre de 2008
Crónicas de una semana agitada (Reflexiones de una cocinera)
jueves, 4 de diciembre de 2008
Crónicas de una semana agitada (Reflexiones de una cocinera)
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Pollo al funghi...mmm
- pechuguitas de pollo, 2
- setas surtidas, 300 g
- cebollas grandes, 2
- ajo, mucho
- alguna bebida blanca, ¿media copa?
- papas medianas, 4
Como prepararlo: Fileteen el ajo y corten la cebolla en finas julianas. Pónganlo a saltear a fuego lento. Entre tanto corten el pollo en trozos medianos e incorpórenlo a las cebollas. Regulen el fuego de su hornalla, porque cada uno conoce su cocina. Cuando vean que está todo medio cocido, echénle sin temor la bebida, de este modo se levanta el fondo de cocción, le da un sabor especial y permite el proceso llamado "caramelización" que es cuando los ingredientes sueltan todo el azúcar que tienen y la preparación va tomando un color marrón. Agréguenle los hongos y cocinen por 10 minutos más. Las papas las hacen como gusten. Verán que es un pollo con hongos sin crema, y ésto permite que los sabores queden definidos.
Que os apetezca
martes, 2 de diciembre de 2008
Crónicas de una semana agitada (Reflexiones de una cocinera)
Crónicas de una semana agitada (Reflexiones de una cocinera)
lunes, 1 de diciembre de 2008
Tabatha Zanon (La reivindicación de una moraleja)
Lo más extraño de esta superhéroe era su temor a los agujeros del queso. Temor que con el tiempo prescribiría, pero lo seguiría contando como parte inexorable de su leyenda.Lo peor de ser inmortal era no poder morir el día de su cumpleaños y consideraba a la voluntad menos importante que el buen humor. Mas cuando añoraba libertad miraba hacia arriba con los ojos cerrados.
Lo peor de ser mortal era el tiempo, pero sobre todo el reloj y su obsesiva inconstancia.
Decidió que tarde o temprano el barro sería su casa. Y sabía que el honor debía recuperarse. Todos los días.
La experiencia no perdería sentido pese a las implosiones del cuerpo, pensó, cuando otra vez, sin luna llena y sin aviso sus límites comenzaron a devolverle su esencia primitiva. Era su alma la de una mujer hermosa y cínica y su piel la de una joven zorra, dorada e inexperta.
No le importaba que de ella se dijera haber vendido su alma por un par de uvas, al menos conocía sus prejuicios y aún las uvas estaban verdes.